martes, 23 de junio de 2009

Hoja número #4, dorso y revés.

Why can't I ever feel?



♥Un golpe en la puerta. '¿Puedo entrar?', 'Si, pasá'. Matías le sonríe a Sabina; qué hermosa que estaba vestida, tan simple. Sabina lo abrazó y le besó el cuello. '¿Te molesta si fumo?', le preguntó. 'No', Matías le acercó el cenicero y la miró: como se llevaba el cigarrillo a sus labios de terciopelo cereza, como prendía la punta, inhalaba y tiraba la cabeza para atrás; exhalaba, sonreía. ¡Tanta lujuria en un movimiento de tres segundos! Sabina lo miró: '¿Por qué me mirás asi?'. Él la tomó por la cintura, recostó la cabeza en su pecho y le contestó 'Porque sos tan delicada y tierna'. Sabina se ríe, y cuando se ríe ilumina la habitación.
Se pusieron a discutir acerca de qué escuchar y se decidieron a escucharse a ellos mismos. Se miran, se tocan los dedos. 'Me gustás mucho Sabina', 'Y vos a mi me encantás'. Sabina se sienta en el borde de la cama y juega con el encendedor entre sus dedos, mira al vacío, suspira: sabe que está mal estar ahí en su habitación, pero ella siempre fue fiel a sus emociones y a ella misma: engañarse está mal, aunque mientas a otros.
Matías apaga la computadora y gira en la silla para verla, para caer de que ella está ahí con él, que la tenía por un tiempo indeterminado, que podía agregar más cosas a la caja. Se acerca a ella, le sostiene las manos y las pone sobre sus hombros. 'Sa-bi-na, mi corazón violento'. Sabina baja la cabeza, lo mira desde abajo: 'Ma-tí-as, mi pecado'. Se abrazan, Matías la besa: muerde su labio inferior, saborea cada tonalidad de rojo, inhala el humo de su inocencia. Sabina suspira emocionada, le acaricia el cuello, el pelo la nuca.
Hacía mucho frío en Julio, demasiado. Pero en la pieza del departamento en Recoleta hacía calor: Sabina pone una mano fría en la espalda de Matías; su espalda se curva, se estremece. 'Ya me voy a vengar', la levanta de la cama para empujarla contra la pared, le levanta la remera, le acaricia la cintura y la mira. 'Casate conmigo Sabina'. Ella lo mira con la cabeza ladeada: 'Si, cuando quieras'. Se acerca a su oido, Matías le besa ese infinito espacio entre el cuello y la nuca. 'Ahora', le susurra al oido. Le toma las manos, entrecruzando los dedos, las levanta sobre la cabeza de Sabina y la besa con violencia.
Silencio, interludio. Sabina le desabrocha el pantalón, le saca la remera y le muerde los hombros. Matías le desliza la mano por la espalda hasta el borde de la pollera y baja: le acaricia las piernas levantándoselas hasta su cintura y la sienta en el escritorio. 'Sabina...', '¿Qué pasa?', 'Te quiero'.
Se besan, se miran; Matías la lleva hasta la cama y la deja caer, mientras que Sabina lo acerca más a su cuerpo tembloroso. 'Ah, basta', se muerde el labio y lo mira con ojos brillantes. Él le devuelve la mirada, le acaricia el pelo: '¿Qué pasa mi amor?', 'Esto es demasiado perfecto, no quiero arruinar nada'.
Matías no puede evitar sonreirle: los mismos miedos, las mismas inseguridades y aún así le gustaba tanto, la quería tanto. 'Si querés paramos'. Sabina baja la cabeza y como respuesta le baja el cierre del pantalón. 'Besame la espalda'. Matías la da vuelta con cuidado ('es tan frágil') y le desliza un dedo por la espalda, le muerde en medio de los omóplatos y le acaricia la cintura. Su mano encuentra el broche de la pollera y se lo suelta. 'Pequeña venganza'. Sabina se sienta sobre sus piernas cerrando las suyas en su cintura. '¿Y si te pierdo? ¿Y si te olvidás?'. Matías le suelta el corpiño y le desliza la lengua desde el pecho hasta el cuello. Sabina exhala con violencia y le saca el pantalón, lo toca. Matías le acaricia el pelo y la acuesta debajo de él. 'No va a pasar eso, lo prometo'. Le toma la mano y la desnuda por completo, Sabina lo imita. '¿Querés...?', 'Si que quiero'. Matías le toma la mano y comienza: penetración lenta, suspiros de atardecer ahogados. Sabina lo besa mientras le hacía el amor, se mueve a su compás, deja que juegue con ella. 'Oh DIOS' grita Sabina. Cambia la velocidad, cambia la tranquilidad. Sabina cierra los ojos y un orgasmo estalla en ella: su espalda se curva mientras Matías la sostiene por la espalda. 'Te quiero tanto', se susurran. Otra vez silencio, otra vez interludio.
1.40 a.m.


PD: tengo que empezar a escribir sobre cosas que pasaron o que van a pasar.





X Del sexo al hambre y del hambre al aburrimiento hay sólo dos palabras: ¿por qué?




♥"Hagamos otro paréntesis: ¿no te parece que sos un poco desubicada Mere?"
Ella inhaló, bajando la cabeza y sonrió: "No sé si es desubicarse, yo creo que es más bien tentar a la suerte. Esto puede cambiar en cualquier momento y dejarme un poco mal parada...", se estiró en la silla y me miró. "...cosa que a esta altura de mi vida la verdad que no me importa".
"Ah nena, si supieras que la gente no es tan boluda como vos pensás".
"Ya lo sé, siempre subestimé a todos. A veces demasiado, soy un poco ególatra en ese sentido. Me considero superior y mucho más volátil que todos ellos".


PD: mis demonios me están haciendo el amor muy violentamente hoy. ¡Basta de torturarmeee!







NOTAdorso Shh, no me digas nada. Tercera persona rules.
NOTArevés Zu viel? Nicht mein leben. Go on~