martes, 15 de diciembre de 2009

una madrugada de blue monday

los ojos abiertos, no sabe cómo pestañear.
la nariz fúnebre, picazón cocainómana.
lecturas prohibidas para estados de ánimo inestable.
fotos, las fotos debieran estar prohibidas. aquel que tome una, ¡que le corten la cabeza! aquel que pose para una, ¡quemádlo! aquel que ría o llore al ver una, ¡encerrádlo! y aquel que las mire con añoranza, ¡dejadlo vivir, pues se merece sufrir por mirarla!
¿y por qué asesinar al fotógrafo, al modelo, al mirón?

entonces lloro, y me pregunto qué sería de mi sin las fotos.

las fotos debieran estar desaparecidas, picaneadas, violentamente borradas. las fotos deberían jamás ser tomadas, las canciones no deben ser escuchadas, las lecturas deben desaparecer, los amores deberían ser Fermina Daza y Florentino Ariza, el cólera ánimico debería ser impartido en toda prisión de las sonrisas.

los escritos no van a volver a escribirse.




Edit Violento: y las mandíbulas bien apretadas, las uñas contra la carne de la mano, las piernas cruzadas, mirada fija y perdida. dos, tres, un mar de lágrimas que no pienso volverte a llorar.